Héctor Nuñez y Magalí Guigon viven en Cañada de Álvarez, en una chacra llamada “La Pequelette” en donde despliegan un proyecto de restauración agroecológica1con cabras con el cual gestionan las exóticas invasivas, sobre todo acacia negra, de vehemente presencia en el valle de Calamuchita. De la ingesta de las chauchas obtienen leche y con esa leche hacemos quesos al estilo de una región de Francia, ¿N’est-ce pas merveilleux ?

Hector y Magalí fueron contactados para el podcast “El Tonto del Pueblo”. Durante la charla una errata en la menciòn de una palabra por abrió la posibilidad de distinguir las diferencias entre “chacra” y “granja”, sustanciales a la hora de pararse en un territorio.
“Chacra” viene del quechua chakra (también escrito chajra), que significa “campo cultivado” o “tierra de cultivo”. La raíz designa un espacio trabajado por manos humanas en relación directa con la tierra, sin mediación de estructuras intermedias. La palabra pasó al español rioplatense y andino con esa carga semántica original: un lugar donde se siembra, se cosecha, se vive cerca del suelo.
Granja viene del latín medieval granica, derivado de granum (grano), que designaba originalmente el lugar donde se almacenaba el grano de un señor feudal o de una abadía. Era, ante todo, un depósito, una unidad económica de gestión. Con el tiempo amplió su sentido hacia el conjunto de instalaciones productivas, pero conservó ese núcleo administrativo y de acumulación.
Las diferencias que se desprenden:
La chacra nace del acto; es el campo en tanto que alguien lo trabaja, la tierra definida por el gesto humano que la cultiva. La granja, en cambio, nace del producto: es el lugar donde el grano —la riqueza— se guarda, se gestiona, se contabiliza. Una palabra tiene en su origen un cuerpo inclinado sobre la tierra; la otra tiene un techo bajo el que se acumula lo que ese cuerpo produjo. De ahí que chacra evoque pertenencia al paisaje y proximidad física, mientras que granja evoque organización, rendimiento y distancia entre quien administra y quien labra. Son dos modos de concebir el vínculo con la tierra: uno que parte del trabajo como acto fundante, y otro que parte del excedente como razón de ser del espacio productivo.

Además de los productos lácteos también ofrecen un servicio relacionado con el agroturismo que implica la visita de personas a la chacra para, además de disfrutar de un paseo y una merienda, interiorizarse de la elección de vida rural, su laboriosa cotidianeidad y, sobre todo, el contacto amoroso con sus animales. Dejamos a continuación el contacto de esta pareja que con la hospitalidad de sus palabras nos recrearon su universo de cultura campesina y respeto por el ambiente.
La Pequelette ——- 358 510-8107
Si es tan amable querido lector, levantamos el alambrado para que pueda disfrutar de la entrevista para el podcast “El Tonto del Pueblo”. Larga vida a la ruralidad.

- “Agricultura familiar es una categoría de uso relativamente reciente en el ámbito académico y político argentino, y se trata de un concepto en construcción, marcado por la heterogeneidad de sujetos que procura incluir y los lenguajes quese cruzan en su elaboración (Schiavoni, 2010). Refiere a unidades productivas que centran su funcionamiento en la mano de obra familiar e incluye tanto a familias productoras más o menos capitalizadas (tradicionalmente identificadas como chacareras o farmers), unidades campesinas, pescadores artesanales y grupos pertenecientes a pueblos originarios”. Así define el indispensable “Diccionario del agro Iberoamericano”, disponible de manera gratuita en Editorial Teseo.












Un Comentario
Gracias queridos de voces del Champa y el tonto del pueblo.
Me llevo un granaprensizaje de la fe de erratas.
Gracias nuevamente por producir este contenido