Home / Nuestra Voz / Bosque Comestible: un proyecto de vida

Bosque Comestible: un proyecto de vida

En Villa Ciudad Parque nació “Ayni”, un pulso de vida que busca soberanía alimentaria desde la amorosidad.

VILLA CIUDAD PARQUE, Córdoba. — Decía un viejo periodista que las buenas noticias también hay que darlas. Y el sábado 15 de agosto, entre tierra fértil y palabras nuevas, se materializó una: el primer “bosque comestible” de la zona.

La minga de plantación desplegó la propuesta de plantar 28 árboles de 10 especies y 13 variedades diferentes. Y el objetivo fue logrado: damasco, nogal, pecán, pera asiática, guayabos, higos, limones, manzanas, ciruelas, duraznos. Volverá el tiempo en que la tierra nos enseñará toda la dulzura que es capaz de dar a la humanidad.

No fue un acto protocolar. Fue una invitación a cerrar los ojos y “entrar al bosque”. No al de afuera, sino al íntimo que habita en cada humano que transita esta tierra no como espectador, sino como parte. Conviene no olvidar que la palabra Humus viene de Humildad. Y de ahí empezaron a brotar otras: paraíso, abundancia, micelio, ciclos, semillas, tiempo…

El grupo en su tarea: una vocación de plantar

El bosque que tapa al árbol

El anfitrión fue Pepe Fernández. Ingeniero agrónomo de profesión, permacultor de cuerpo y alma. “Mi propósito de vida es este proyecto”, dijo al comienzo. Y se sinceró: “Hice un montón de cagadas en la agroindustria”, declaración inusual en una profesión que suele ignorar los desequilibrios ambientales que trajo aparejado un modelo de producción imperante desde la década del ´90 en el ya lejano siglo pasado de nuestro país. 1

Huellas de la charla

El terreno ya tiene nombre, porque “los proyectos tienen que tener nombre, hay seres espirituales que los acompañan”. Se llama Ayni, que en quechua significa reciprocidad, palabra que flotó en el ambiente durante toda la jornada de plantación: XX árboles frutales provinientes del vivero “El Ceibo”.

Diseñar vida, no solo plantar

Pepe explicó que diseñar un bosque comestible es “lo más complejo dentro de una visión permacultural”. No se trata de tirar semillas. Se trata de imitar a la naturaleza.

El concepto moderno lo popularizó el británico Robert Hart en los ’80 en Inglaterra. Pero la idea es ancestral. Los pueblos originarios ya la practicaban. 2

Desde su proyecto Kawsay Permacultura, Pepe propone 3 ejes de trabajo:

  1. Diseño de vida: partir de las necesidades reales. “No de un cenicero de moto”, bromeó.
  2. Agroecología: enfocado a la biodinámica.
  3. Abrir el juego: compartir a través de charlas, talleres y encuentros como este.

El bosque funciona en 7 estratos que conviven y se ayudan: árboles grandes, árboles medianos y pequeños, arbustos, enredaderas, herbáceas, cubresuelos y raíces. “Cada planta está en un determinado estrato y se relaciona con las demás”, explicó. Por eso se trabaja con mapas: 20% de árboles grandes, 60% de árboles pequeños, 40% de arbustos, 80% de herbáceas.

Estratificación de un bonito bosque. Fuente de la imagen: https://www.permaculturaactiva.com/es/blog/que-es-un-bosque-comestible/

También hubo tiempo para hablar de agua. De cómo una zanja de infiltración puede aprovechar la escorrentía de la lluvia. De cómo el diseño hidrológico es tan importante como el botánico.

La jornada

Luna y Paloma, las niñeces presentes, ayudaron a marcar el bosquecito con estacas. Mientras los grandes hablaban de permacultura ellas ya habían actuado sobre el territorio. Quizás se grabará en su memoria este día nublado cuando cosechen alguna manzana o preparen alguna mermelada…

Dejamos registrado el momento de la plantación en algunas fotos que quizás revelen la impericia técnica de este cronista pero al menos dan cuenta de la vincularidad tejida en la jornada. Estas acciones permaculturales son hoy una de las principales herramientas para recuperar la soberanía alimentaria perdida.

Al final, las sensaciones, como los pies de injerto, fueron el norte. Reintegrarnos. Entender que el ser humano no está enfrente de la Naturaleza. Es un elemento más dentro del ecosistema.

Y que un bosque empieza así: con humildad, con nombre, y con la decisión de cuidar.

frutal plantado en su cazuela. El pie de injerto siempre al norte!
Pera asiática plantada con amorosidad

Y aquí nos despedimos sembrando al voleo alrededor de esas cazuelas algunas de las voces que nutrieron el encuentro. Te invitamos a profundizar en el universo permacultural de Pepe a través de sus redes sociales. Larga vida al bosque Ayni.

  1. Desbordaría los marcos de esta nota reseñar los inmumerables casos de enfermedades que vinieron de la mano del paquete tecnológico monocultivo-agroquímicos-fertilizantes. Dejamos aquí un piadoso link para que el lector de cuenta de ello y no empañar la buena energía que trae este tipo de proyectos
  2. la “milpa” maya conocida por su asociación zapallo-maìz-poroto en realidad reunía más de 200 especies comestibles
Etiquetado:

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *